La calidad del agua afecta significativamente el éxito y la fiabilidad de los experimentos de PCR. El agua contaminada puede introducir impurezas en las muestras de ADN, afectar a la fidelidad de las ADN polimerasas y comprometer la precisión de la amplificación del ADN. El agua de alta pureza es necesaria para mantener la integridad de las plantillas de ADN y garantizar unos resultados de PCR fiables.