En las aplicaciones forenses, la precisión y la fiabilidad de los análisis son fundamentales, y la calidad del agua desempeña un papel crucial. La elección del agua se adapta a la sensibilidad de los métodos forenses empleados. Para las técnicas que exigen resultados precisos, como el análisis de ADN y la química forense, se recomienda encarecidamente el uso de agua ultrapura apirogénica de tipo I.