La inmunoquímica implica interacciones complejas entre anticuerpos y antígenos, lo que hace que la calidad del agua sea un factor crítico para obtener resultados confiables. La elección del tipo de agua depende de la sensibilidad de los ensayos inmunoquímicos realizados. El agua apirógena, ultrapura de tipo I, se recomienda con frecuencia para cumplir con los estrictos estándares de pureza.